sábado, 31 de diciembre de 2016

La universidad frente a los nuevos escenarios.

A pocas horas de que termine el año 2016, se respira un halo de incertidumbre generalizado en el entorno nacional e internacional. Hemos sido testigos del surgimiento de voces ciudadanas que estaban invernando y que han hecho suyas las palabras y los discursos de actores políticos que están afianzados e integrados en los principales países desarrollados y que arriban al poder con un discurso teñido de ideas que se creían superadas y que en el entendido que asumíamos respecto a comprender a la realidad como dinámica, heterogénea, compleja, histórica e irrepetible, nos encontramos con concepciones derivadas de formas de pensamiento conservadoras, que se acercan a la ultraderecha y eminentemente de carácter populistas. 
Parece que regresa el paradigma de la simplicidad en donde no está en su estructura y entramado la tolerancia, la diversidad, la equidad de género y la inclusión. Aún se reconozcan como valores emergentes y que parece no decantaron en las conciencias para una nueva ciudadanía estos, me parecen, no son negociables.
Con la elección de un nuevo presidente en los Estados Unidos, su perfil y característica personales, se pone en duda la lucha que se ha dado en amplios segmentos sociales progresistas, de atender las grandes necesidades nacionales. Pareciera que se ha impuesto nuevamente el valor del dinero, el posible regreso a la explotación irracional de los recursos naturales del planeta y en sentido metafórico a la "fosilización en la toma de decisiones, en donde no importarán las brechas de por sí cada vez más amplias entre los diversos sectores sociales. 
El sentido de lo que entendíamos como la búsqueda de calidad de vida para la población, tiene muchas posibilidades de desaparecer de las políticas públicas en este torrente de propuestas del nuevo presidente que tomará posesión el 20 de enero de 2017.
En efecto, no se trata de descalificar, de facto, a una persona todavía en la antesala del ejercicio del poder. Pero no se desconoce que su decir y hacer fundamenta un discurso que ha enarbolado en los últimos meses,  y que este cambie de manera dramática para cuando inicie su gestión gubernamental. Por supuesto que me refiero a Donald Trump próximo presidente de la principal economía del mundo. 
¿Qué tienen que ver estas líneas en un blog que tiene la intención de debatir sobre la universidad?
Precisamente resurge la pregunta sobre el papel que debe asumir, en los próximos años, la universidad como el espacio reconocido mundialmente en donde se cultivan las diferentes corrientes del pensamiento, y se promueve la universalidad del conocimiento. Por supuesto que en este tema, es la universidad pública la que deberá atajar estos cuestionamientos.
Como lo he sostenido desde el inicio de este blog, la universidad no puede seguir (y aquí los académicos tenemos que reconceptualizar nuestro rol y posición como universitarios) siendo un organismo reactivo más que anticipatorio. Si no reconocemos que en este momento se requiere de una reflexión profunda y generación de directrices que formalicen políticas públicas para explicar y comprender estos nuevos escenarios que vienen, estaremos, entonces, condenados a una irresponsabilidad social que será demandada y señalada por aquellos que ven en esta institución una esperanza para encontrar respuestas y nuevos caminos. 
En anteriores artículos he propuesto una serie de recomendaciones o líneas posibles de intervención para iniciar con una "cama" que permita el brote de nuevas ideas desde los espacios universitarios, así como nuevas formas de relacionarnos como actores sociales y encontrar posibilidades en este ambiente enrarecido. Asumo que esta verbalización escrita está empañada por los acontecimientos en mi país, México, en donde se asoman y visualizan profundos problemas políticos, económicos y sociales para el 2017, derivado de una miopía por sostener un sistema que requiere de una cirugía mayor desde sus principios hasta en la refundación de nuevas directrices para la gestión pública y la gobernanza. Estamos aturdidos con las reiteradas promesas patológicas de que en el futuro inmediato "las reformas son las que necesita el país y que sus frutos se verán en los próximos años". La ciudadanía no puede esperar puesto que ya está en medio de la inundación, del desorden provocada por la gestión gubernamental y de la  desesperanza generalizada.
Es tiempo de convocar a un diálogo abierto y de que la universidad como entidad social reconocida y los universitarios nos movilicemos para construir. Esto requiere, indudablemente, también de la apertura  interna de la propia institución y de sus dirigentes. Es la hora de que demuestren generosidad y valentía. Me refiero a aquellos universitarios que han hecho en la universidad pública su propio emporio para beneficio personal y de unos cuantos. La condición: empezar, sí, empezar a creer que la participación y la democracia en la universidad es el insumo principal con el que se catapultará una nueva organización y debate de las ideas en este mar de desconcierto que nos permitirá, entonces, cuestionar la nueva realidad que se pretende imponer, que no es otra cosa que el regreso de ideologías que asumíamos estaban presentes pero superadas por ideas liberales que no podían detener su camino en beneficio de las personas.
Por todo lo anterior, es momento para hacer un alto, reorganizar y trazar nuevos caminos, a partir de nuestros espacios de autonomía. 

Es el tiempo para nuevos retos, refrescar y reconceptualizar a la universidad a partir del 2017.



sábado, 12 de noviembre de 2016

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN SU ENCRUCIJADA (Última de cinco partes)

Después de un espacio y una ausencia aparente…. siempre hay que relanzar las ideas… y no claudicar…….VMRM

Este escrito representa la última entrega de una serie de reflexiones sobre la universidad.  Significa el cierre de una serie de principios y preceptos que se han construido a lo largo de más de 30 años de experiencia y sobre todo, de un apasionado sobre los principales acontecimientos de la universidad pública mexicana. 
No puede abordarse, si no se realiza desde la pasión por el cambio, de entender que los actores en la universidad persiguen fines diferentes, que si bien nos une un credo respecto a su deber ser, también es cierto que la diversidad, las expectativas diferentes que se construyen como un horizonte en el que se configuran líneas existenciales, que pocas veces se unen o integran para construir proyectos transformadores. Y es que vuelve a aparecer el poder,  como la razón de ser de las élites que controlan a las organizaciones. Grupos que generan una heteronomía potente que se deposita en los comportamientos básicos de los universitarios. 
Me refiero a profesores que se alinean a los designios, sin debate, sobre lo que el grupo hegemónico quiere, desea y pretende. Estudiantes que quieren transitar sin sobresaltos su trayectoria formativa. Su agenda está marcada por la obediencia, el sentimiento de un control que se acepta sin cuestionar el origen o los propósitos fundamentales. Padres de familia que ven a la universidad como un espacio al que tienen que llegar sus hijos y que siempre estarán agradecidos por la oportunidad, por la posibilidad de que sus seres más queridos logren ser profesionistas, por supuesto sin advertir el tipo de ciudadano profesional que se está formando hoy en día en las universidades del país. Funcionarios y directivos tentados por el estilo de gestión directiva autoritaria, unidireccional y personalista que han hecho de su práctica una forma de poder burocrático que reproduce un sistema universitario que mantiene el status quo.
Todo ello ha desarrollado un andamiaje que no está a la altura de las grandes transformaciones sociales, culturales y tecnológicas, mucho menos políticas que hoy se suceden en lo local, nacional e inclusive internacional. Pareciera, en efecto, que la universidad siempre estará atrás de los grandes cambios. Será reactiva y no anticipatoria como sería el hecho de asumir una actitud y práctica institucional para formar parte de los mismos movimientos que se suceden todos los días.
El debate de las ideas como ha sido la aspiración de los universitarios está ausente en la vida cotidiana de las instituciones, de las academias, de los consejos. Se ha dicho y se sostiene que debemos cambiar e intencionar desde las propias aulas, como el espacio real de autonomía que tenemos los académicos para generar un nuevo tejido ciudadano. 
¿Qué sigue en este marco de cambios de paradigmas? Más allá de las posiciones liberales o conservadores que también se expresan en la universidad, debemos pugnar por provocar nuevos escenarios mediante actividades de impacto en las prácticas de los universitarios. No debemos dejar en manos de los que se han sostenido en un poder expresado en el glamour, en la dispersión, en el dispendio que dan los títulos inmobiliarios que poco tienen que ver con los valores trascendentes de ser universidad.
Reitero, debemos valorar nuestros espacios de autonomía, en los congresos, seminarios, en los proyectos de investigación, en los espacios directivos, para develar las condiciones en que se expresan los fenómenos sociales en las universidades y desde ahí,  poder generar proyectos de intervención. Queda claro que no es suficiente conformar grupos de poder para el choque o para "ganar" y tener los números en los consejos. Universidad es un concepto que solo puede verse desde la dimensión de la esperanza y renovación de las ideas. De recuperar en su seno los grandes problemas nacionales para su discusión. De salir hacia la sociedad que la sostiene. Para finalmente, demostrar que los universitarios genuinos  y luchadores por convicciones, tengamos siempre el coraje y la pasión por dejar huella, aunque el grupo hegemónico, o los grupos de poder tengan, como lo saben hacer, los tentáculos del pulpo decididor que inmoviliza cualquier posibilidad de movilización de consciencias. 
Nunca será tarde para seguir esculpiendo la universidad a la que se aspira, aquella en la que todas las corrientes del pensamiento caben, aquella en la que el debate es el insumo principal para tomar decisiones, aquella en que la generosidad, la inclusión y la transparencia son su sello por siempre. 

                                                                                                                             Iniciemos, ya¡

martes, 19 de mayo de 2015

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN SU ENCRUCIJADA (Cuarta de cinco partes)

La transformación de las prácticas...

Uno de los retos inmediatos de la universidad es sin duda la transformación de las prácticas académicas de los profesores, gestores y directivos. Esta aspiración es un proceso paulatino que no se desarrolla de manera individual o por una actitud voluntarista de empezar a cambiar al margen de una clarificación e intencionalidad de repensar el quehacer cotidiana, así como del cambio de paradigma respecto a como se entiende y se asume la realidad universitaria.  Esto es, se trata entonces de acciones deliberadas en el marco de las grandes transformaciones que se exige, hoy en día, a la universidad y a las instituciones de educación superior. 
Cuatro elementos permean un proyecto de universidad de puertas abiertas, flexible en su oferta educativa, vinculada a los nuevos territorios de las ciencias en la lógica de la transdisciplinariedad y de los nuevos caminos que plantea la sociedad del aprendizaje. Estos son:

1.- El liderazgo sustentable de los directivos y responsables de proyectos en la universidad.
Este elemento asume que quienes son responsables de acciones ejecutivas que operacionalizan el rumbo y los destinos de las universidades, deben reconocer que tienen ante sí a una comunidad que tendrá que repensarse de manera permanente como un colectivo que problematiza su realidad cotidiana a la luz de la misión y valores que orienten la construcción de nuevas vetas universitarias en la diversidad, la heterogeneidad, la inclusión y el respeto mutuo. El liderazgo sustentable es una alternativa de comprender e intervenir a la universidad como un espacio intensamente educativo y de un manejo de herramientas metodológicas mediante las cuales los actores se pregunten por los acontecimientos y logros de las personas que hacen comunidad, de los avances académicos del destinatario final que es el estudiante. El liderazgo se convierte en una práctica internalizada por los directivos como práctica social e histórica y que se expresa con el crecimiento de la institución de un estado de menor conocimiento y prácticas reconocidas por lo que producen, a otro de mayores capacidades y posicionamiento institucional.

2.- La anticipación como categoría que orienta las estrategias de los colectivos de la universidad. 
El dinamismo científico, tecnológico y social ha exhibido al mundo de la escuela como una red de entidades educativas lentas y por lo general obsoletas y, la mejor de las veces, reactiva. Esta forma de ser universidad no se debe al hecho de que se carezca en las entrañas universitarias, en los colectivos, de posibilidades para no imaginar acciones inéditas que fortalezcan los cambios que se suscitan día a día. Se ha determinado que la universidad no ha tenido las estrategias en comunidad para conformar los colectivos orientados en la gran tarea de alinear las grandes transformaciones, con las nuevas figuras organizacionales que exigen una universidad maleable para redefinirse como una institución pertinente y socialmente responsable. Lo es en el discurso, falta abrir brechas, caminos para romper paradigmas en la acción. 

3.- Poner en el centro del proceso educativo a las personas, los estudiantes y padres de familia. Son los sujetos que le dan vida y materializan los valores de ser universidad. Dos acciones de carácter institucional son importantes para este proceso: la vinculación con sujetos y grupos clave que pueden alimentar el quehacer universitario y potenciar sus funciones sustantivas y, la estrategia de comunicación que de cuenta de los acontecimientos de la universidad desde los principios de transparencia y rendición de cuentas a la sociedad. Crear un nuevo tejido social pasa por entender que la universidad no es una organización aislada o cerrada, todo lo contrario, representa y es el espacio para construir y delinear, con imaginación, los nuevos rumbos éticos y sociales de una sociedad que además de la generación de conocimiento nuevo y de la formación de profesionales transformadores, debe centrarse en el fomento del saber convivir. Estas capacidades cruzan el horizonte de buscar alternativas a lo que hoy vivimos, el rompimiento de la comunicación de actores que pueden incorporarse y tienen la posibilidad de plantear buenas prácticas y son agentes para movilizar sus saberes profesionales y de sus pares, para un nuevo estadío con prácticas sociales de nueva generación. 

4.- Desestructurar a las élites académicas y directivas que abanderan proyectos individuales desde el paradigma técnico económico.
Hoy en día en las universidades públicas se han instalado grupos de poder que se han reproducido de manera exponencial  y, que en el marco de la modernización de la universidad, llevan un discurso que posee contenidos implícitos en sus prácticas institucionales para conformar y consolidar proyectos hegemónicos que no abonan a una propuesta de universidad incluyente, problematizadora y vinculada intensamente a las grandes necesidades nacionales. Se operacionalizan propuestas desde el marco de las políticas públicas en las que los actores universitarios, la comunidad en general, no participa, está ausente. Es la lucha entre la implementación de directrices que incorporan en el torrente sanguíneo y colocan en las entrañas de la universidad los chips de la autocensura, del inmovilismo, del mérito inmediatista, como forma de ascender en el escalafón académico y directivo, contra una universidad que intenta renovarse con nuevos cuadros que releven a las generaciones que han aportado a la construcción de la universidad que se tiene en el presente, actores en comunidad que se arriesgan en el planteamiento de nuevas fórmulas para la participación como forma de vida cotidiana y que el aprendizaje es un proceso permanente para la conformación de nuevos esquemas para organizar y proyectar a la universidad, cara a cara con todas y todos los actores, geométrica en su construcción, de puertas abiertas y con la mística de repensarse con la sociedad en interacción. 

Estos son algunos caminos que ya se exploran en algunos rincones universitarios, se necesita generalizarlos y, para ello, el debate es fundamental para dinamizar el discurso y la práctica institucional para una nueva generación, que hoy cambia en sus costumbres y valores, se estima y advierte, cada trienio.. 
De ese tamaño es el reto para las y los académicos, insatisfechos con el estado actual de cosas.
La puerta está abierta para caminar con estrategia... 



sábado, 17 de mayo de 2014

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN SU ENCRUCIJADA (tercera de cinco partes)

Conforme avanza la segunda década del siglo XXI, vemos como la universidad pública se resiste a su transformación radical en sus concepciones, modelos educativos y paradigmas para la gestión y gobierno. Sigue coptada en el mar de prácticas institucionales profesionalizantes, verticales y poco proclive a la innovación académica. Se asiste a la simulación como método de trabajo cotidiano.

Reinventar nuevas formas y modelos de gestión educativa y reconstruir nuevos liderazgos, pasa por entender que el aislamiento institucional es uno de los problemas que habrá que resolver de inmediato. Me refiero al hecho de que las instituciones de educación superior se han convertido en organizaciones cerradas, con dificultades para la colaboración y la innovación sustentable, es decir, una ausencia de actividades intencionadas con proyectos desarrollados mediante redes horizontales y en donde la colaboración represente la oportunidad para que nuestros pares, aporten a la generación de conocimiento a partir de la sistematización de sus prácticas académicas.  

Un trabajo en red, de carácter incluyente, con respeto y participación de los cuerpos colegiados, se destaca por su apertura y transparencia, el acceso a la información y el nivel de libertad de los actores participantes. Construir un proyecto mediante una postura que incentive el desarrollo de las ideas y la creatividad para construir, considera como mediación a la gestión en su dimensión de intervención permanente (Rosario, 2007). Este enfoque de gestión directiva se viabiliza con la inteligencia y actitud de los actores para compartir sus hallazgos, resultados e impactos como consecuencia de sus innovaciones. Es una forma de trabajo que rompe con la manera tradicional de entender y comprender la generación de conocimiento desde la institución y de los propios actores.
Uno de los valores para avanzar en esta concepción sobre la gestión se ubica en comprender que la producción académica individual o colectiva es un bien público, que la sociedad ha apoyado mediante los diversos programas estatales y federales, para avanzar en la explicación y solución, en nuestro caso, de las problemáticas educativas, que permita responder a los cuatro grandes problemas y retos de los sistemas educativos de la región iberoamericana: cobertura, equidad, infraestructura y calidad.

¿Cómo avanzar hacia buenas prácticas de gestión? Las nuevas prácticas de gestión para las instituciones de educación superior, llevan necesariamente, la prioridad de generar un proceso de transición, en el que se desestructure el andamiaje institucional correspondiente al estilo de gestión burocrática y empresarial, que se expresa en el privilegio de lo administrativo sobre lo académico, del control materializado en el premio individual que fomenta el aislamiento del sujeto y que se manifiesta en la entrega de emolumentos en especie o en estímulos económicos temporales, en contraposición a un estilo de gestión por convencimiento y valoración de los esfuerzos de los colectivos escolares, del trabajo colegiado, de la problematización sobre los temas o asuntos institucionales. 

Una nueva gestión con liderazgo se caracteriza por reconocer el quehacer institucional de los actores,  comprometidos con el ámbito social donde se ubica la organización escolar en un proceso de autogestión en su dimensión ética y de reconocimiento de los valores sociales de la educación superior. Los actores asumen como tarea cotidiana la investigación de su práctica en el marco del proyecto de intervención permanente institucional. Se mueven en la lógica de proyectos colaborativos, desde los cuerpos y redes de académicos organizados de manera corresponsable en proyectos colegiados e interinstitucionales. Se pasa de una relación entre actores de tipo heterónomo a otro en donde la libertad y la autonomía, la autogestión y las acciones cooperativas, propician ambientes institucionales de apertura y trabajo corresponsable.

Uno de los retos se ubica en construir proyectos que intervengan la realidad socioeducativa, en el que los roles y la actitud de los sujetos hacia la construcción de una escuela abierta e intensamente educadora, determine el punto de quiebre con el paradigma vigente de la gestión sin capacidad educativa.
Lo anterior implica todo un esquema de renovación de los actores de la gestión por lo que serán necesarios programas estratégicos para la formación y reeducación de quienes coordinan proyectos institucionales.
Comprender que el debate en la universidad es inherente a su esencia de ser universidad. Esta sigue siendo una deuda  para la transparencia y la rendición de cuentas.

viernes, 24 de enero de 2014

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN SU ENCRUCIJADA (segunda de cinco partes)


¿Cúales son algunos de los retos inmediatos que deberemos atender con  transparencia las comunidades académicas de las universidades públicas?

Repensar sus modelos académicos y organizacionales desde un paradigma alternativo; el de la complejidad y desestructurar sus funciones sustantivas diseñadas para una oferta educativa que todavía forma profesionistas para el siglo XX, caracterizada por el monismo disciplinar, en el marco de una organización institucional pautada por la sobreregulación normativa y una práctica que se dimensiona en la determinación de los espacios y el establecimiento de los criterios académicos, en el marco de una clara división de saberes que ha pulverizada, en la vida cotidiana, el trabajo académico.

Se han construido y delimitado en los campus universitarios los "territorios del saber". Hay diferencias no nada más en la infraestructura y el equipamiento, de quienes se ubican en dichos espacios. El CVU, es el instrumento que determina y expresa las capacidades para la gestión académica, institucional y, muchas de las veces, en la política universitaria. Es definitiva la diferencia entre profesores de asignatura, técnicos académicos, profesores docentes, frente a académicos, profesores investigadores con títulos y grados, miembros de membresías nacionales o internacionales, reconocidos por los diferentes programas federales (PROMEP, SNI...), acreedores a los mejores niveles en programas de desempeño docente, que se traduce en emolumentos económicos importantes. Al final los programas están diseñados para los que tienen las credenciales y cumplen con los criterios establecidos para el otorgamiento de estímulos. Esta carrera por el estar, más que por el ser se ha significado en una brecha entre los académicos y es significativamente cada vez, más amplia.

En efecto, se han configurado elites académicas, grupos privilegiados que han determinado la lógica en la que se desarrolla la vida académica en la universidad, y son los que finalmente tienen mayor capacidad de gestión personal y para la comunidad académica, a la que pertenecen, que por lo general, es cerrada.

Esta reflexión exige la exploración e investigación hacia un nuevo modo para hacer academia e iniciar nuevos contratos sociales comprometidos con la equidad, la inclusión y una ética colectiva, donde se privilegie la generosidad y la transparencia, materializada en la vida académica cotidiana.

El reto se ubica en trascender a un nuevo paradigma en la educación superior que rompa con el esquema de la organización vertical, individual y de una gobernanza centrada en la magnificiencia a las personas, sobre todo, de aquellos que continúan reproduciendo el poder que los ha mantenido en la lógica del privilegio y de la hegemonía, en donde los satisfactores personales están por encima de los intereses institucionales.

La universidad pública y sus actores debemos iniciar un debate abierto con la intención de crear e innovar desde una concepción de universidad, plural y participativa hacia un desarrollo sustentable, con un invlucramiento y compromiso social de sus comunidades académicas, organizadas en red y con una intensa vinculación local, nacional e internacional.

Esta posibilidad se concreta en la medida que un nuevo código de ética universitaria permee las acciones de problematización rumbo a la configuración, entre otras prioridades, de nuevos perfiles de directivos y docentes universitarios.

sábado, 31 de agosto de 2013

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN SU ENCRUCIJADA (Primera de cinco partes)

Los estudios sobre la universidad han constatado, en la última década, el avance, sin duda, respecto al mejoramiento de sus funciones sustantivas a partir, muchas de las veces sin debate, de las políticas públicas que los gobiernos en turno han establecido en sus planes nacionales de desarrollo, medido a partir de cumplir con los estándares e indicadores, estemos o no de acuerdo en los enfoques o los métodos para su valoración. Asimismo, se ha constatado de manera irrefutable, la relación directa entre las directrices dictadas por los organismos supranacionales como la OCDE, con respecto a los objetivos y metas que deben seguir los países emergentes, como México, en su cruzada, para llevar a sus ciudadanos a mejores condiciones de vida. Para ello, se establecen como ejes estructurales,  entre otros, la mejora de la calidad de la educación.  Ahí se ubica el primer referente para el debate: nos hemos avocado al mejoramiento integral  de nuestros sistemas educativos, aunque en la realidad, poco o nada se sabe para qué modelo de País.
Aquí inicia uno de los primeros retos y problemas para las universidades e instituciones de educación superior.
Por otra parte, en los últimos 10 años, podemos identificar en las políticas públicas, como en el caso mexicano,  que se refieren y tienen la intención de resolver los problemas estructurales como; abatir los índices de pobreza, crear nuevos empleos permanentes y bien remunerados, incrementar la escolaridad de la población, trabajar el desarrollo del sistema educativo en el marco de preocupaciones tales como la cobertura, equidad, calidad e infraestructura. El acceso universal de la población a los servicios de salud, la atención a los altos índices de criminalidad en el país,  en suma, se pretende la normalidad constitucional para la población en general. Pareciera que este discurso es políticamente correcto e irrenunciable en la búsqueda del valor central de cualquier ciudadano: tener las condiciones fundamentales y suficientes que un Estado moderno le puede ofrecer a sus ciudadanos.  Nadie, estamos ciertos, negaría que estos conceptos estelares, forman parte de cualquier documento constitucional, y que se expresan, en específico,  en sus leyes secundarias.
La pregunta central es: ¿Cuál es el papel de las universidades e instituciones de educación superior, si se reconoce y asume que en dichas entidades, son los espacios posibles y privilegiados para el debate de los grandes problemas nacionales y estructurales,  la problematización del mundo de la ideas, en síntesis, de las grandes líneas de pensamiento, así como para generar conocimiento nuevo en todos los ámbitos científicos y profesionales?  y ¿porqué esta pregunta? Nada más y nada menos, por la esencia, significado y trascendencia de ser universidad.

En ese marco, ¿la universidad debe vincular de manera real y efectiva la formación profesional, la investigación y el posgrado, la extensión y vinculación a los problemas estructurales de cada país en la lógica de anticiparse y formar  un nuevo tejido social y de universitarios para el cambio estructural?
Si bien las posibles respuestas cerrarían tal vez el debate con un sí, valdría entonces, generar nuevos argumentos sobre el tema, toda vez que las evidencias empíricas apuntan a que no necesariamente las universidades e instituciones de educación superior presentan en su agenda institucional líneas explícitas para coadyuvar en la generación de respuestas a las diversas problemáticas estructurales que tiene la sociedad civil. Sus esfuerzos se materializan en buscar su viabilidad interna, en el privilegio de la docencia, de la formación profesional y responder, en paralelo, a las políticas externas dictadas por los gobiernos en turno, más en la búsqueda de recursos económicos complementarios y extraordinarios para continuar con sus compromisos históricos, que le dan pertinencia. 

lunes, 22 de julio de 2013

Universidades en movimiento. El debate acerca de la gestión de la calidad y las actitudes del profesorado ante las transformaciones universitarias (2013). Olaskoaga, Jon; Marúm, Elia; Rosario, Víctor; Pérez, David. ANUIES

"Este libro trata precisamente de las opiniones, actitudes y comportamientos de las y los académicos frente a la calidad y su gestión en las instituciones universitarias. Su finalidad no es tanto describir la reacción de quienes son académicos, sino interpretarla adecuadamente. Parte del interés de este planteamiento reside en que trata de reconocer las causas de un hecho inusual: el discurso de la calidad y la propia gestión de la calidad en su variedad convencional de TQM han sido aceptados más pacíficamente en cualquier otro territorio que en las instituciones universitarias. Pero hay otros elementos que abonan el interés de esta investigación; por ejemplo, a quienes participamos activamente en la universidad no deja de provocarnos cierta inquietud la posibilidad de que las institucones que representamos estén menos preparadas que las demás para afrontar las transformaciones que exige la continua adaptación a las condiciones del entorno; y nos disgusta pensar que los docentes estemos menos dispuestos que el resto de los trabajadores a aceptar que es en la calidad de nuestro trabajo donde reside la mayor parte de nuestro valor añadido.
La precaución, la reticencia y la indiferencia de los docentes ante unas propuestas aparentemente tan bien intencionadas como las de la gestión de la calidad, representan para nosotros un misterio, al mismo tiempo que un motivo de preocupación" (p. 11)

viernes, 22 de marzo de 2013

La Universidad de Guadalajara de Tonatiuh Bravo Padilla. El Informador (2013) Dossier. 20 de marzo.


La UdeG de Tonatiuh Bravo Padilla



En el presente artículo se describe de manera amplia la trayectoria del nuevo Rector General de la Universidad de Guadalajara. Para efectos de entender la lógica política e institucional que mueve a la segunda universidad más importante del País, vale la pena identificar la configuración de quienes a más de 20 años ejercen el poder en la universidad pública de Jalisco.
En efecto, de todos los actores cercanos al gran decididor, el Maestro Tonatiuh es el que en las actuales circunstancias sociales y en el contexto del  regreso, de nueva cuenta, del Partido Revolucionario Institucional, tanto en el gobierno estatal como en el federal, es el que garantiza una línea de gestión institucional de alcance nacional, tanto por sus cualidades como gestor, como por su perfil académico - político. Se reconoce que el estilo de gestión y gobierno del Mtro. Bravo Padilla, representa un valor agregado para la consolidación de la Universidad de Guadalajara, urgida de una nueva reforma académica en el marco de los grandes cambios que hoy, la sociedad civil, reclama a las universidades públicas y  privadas, así como a las instituciones de educación superior, no ajena a los valores y principios sociales emergentes, que ya algunas universidades e instituciones están en pleno proceso de consolidación. 
Al finalizar el análisis del texto, tendremos elementos para deducir y responder algunas preguntas con respecto a la condición irrenunciable de ser universidad (ausente en los espacios universitarios); la tarea permanente de construir proyectos sociales y educativos a través de una verdadera democracia académica en la Institución y, comprenderemos, además, las razones de la casi nula participación de los profesores e investigadores en las tareas académicas transformadoras, alineados en órganos de gobierno en donde el debate y el diálogo incluyente y transparente, siguen siendo una materia pendiente. 

jueves, 21 de febrero de 2013

APUNTES PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA ORGANIZADA EN RED

El primero de abril de 2013 se inicia en la Universidad de Guadalajara una nueva administración rectoral. Este cambio de autoridades se ubica en un contexto en el que la Universidad se encuentra en un proceso para generar nuevas rutas, lineamientos y sobre todo políticas académicas que renueven el tejido educativo que prevalece hoy en día en los centros universitarios y en el sistema de educación media superior.  Esta renovación no es nada más con respecto a las funciones sustantivas, sino lo fundamental, se refiere a la gestión institucional, a la gestión directiva, lo que exige, de inicio, una renovación de los sujetos que han prevalecido en los últimos años como los titulares de los principales espacios de gobierno mediante un sistema de enroques utilitarios para una forma de gobernanza instituido. Si bien este es un tema escabroso, asusente del debate académico y que por lo general son temas que no se tocan, sería una omisión por parte de los académicos no dialogar sobre la necesaria transición hacia una Universidad participativa y comprometida desde adentro. No reconocer la necesidad de una renovación en la forma de hacer gestión, como una de las variables a intervenir para lograr la reconfiguración de los ambientes institucionales rumbo a una universidad abierta, educadora, internacional, reconocida por la sociedad jalisciense, sería contradictorio con las exigencias de una ciudadanía que reclama claridad de las instituciones que ejercen recursos del      erario nacional, como lo son las universidades públicas.  La obligación de los universitarios es aspirar y construir una universidad que genere capacidad socioeducativa de todos sus actores, con una fuerte vinculación con el entorno y ligada a las grandes necesidades nacionales. Una Universidad involucrada en una cruzada por su pertinencia y calidad y con una perspectiva Iberoamericana; que haga suya la inclusión como categoría transversal en sus procesos de ingreso y permanencia de sus estudiantes, en todos y cada uno de los programas educativos.
Algunos puntos sobre los cuales deberá establecerse una posible agenda para el período rectoral (2013-2019) son los siguientes:

1.- Fortalecimiento de sus finanzas desde diferentes fuentes para lograr el incremento de su cobertura con calidad y equidad.
2.- Repensar el modelo académico desde una lógica interdisciplinar y transdisciplinar para generar nuevas ofertas educativas acordes con la generación de los conocimientos de frontera en los diferentes campos científicos y profesionales, así como en los nuevos modos de hacer ciencia. Esto implica desestructurar la vida departamental de corte disciplinar y monoprofesional que prevalecen sobre todo en los centros regionales.
3.- Reconfigurar en un sistema integral los servicios académicos como un apoyo significativo en la formación del estudiantado, que les permita construir capacidad educativa en el marco de un modelo de egresado con capacidades cognoscitivas, procedimentales y actitudinales de carácter anticipatorio y de construcción de proyectos para toda la vida.
4.- Relanzar la vida colegiada y colaborativa de los órganos de gobierno, entidades académicas desde una posición de respeto al debate, diálogo y construcción horizontal de los proyectos institucionales, lo que implicaría la congruencia entre los que se vive en la Universidad, en sus formas de trabajo, con lo que la sociedad mexicana demanda: participación con respeto.
5.- Fortalecer las funciones sustantivas de docencia e investigación a partir de establecer a la evaluación e innovación  como procesos que modifiquen los métodos actuales para la formación y la generación de conocimiento nuevo.
6.- Diseñar proyectos estratégicos en cada uno de los centros universitarios alineados a las grandes necesidades de los jaliscienses y operacionalizados mediante programas educativos alternativos, procesos de investigación, que respondan a las diversas problemáticas sociales, económicas y culturales y desarrollar un nuevo paradigma sobre la extensión universitaria que recupere los saberes populares y las nuevas expresiones artísticas.
7.- Diseñar un modelo educativo para la educación virtual que promueva la utilización de las tecnologías de la información como un programa institucional estratégico para que un mayor número de jaliscienses acceda a estudios de educación media superior y superior.
8.- Democratizar la vida sindical de académicos y administrativos en el marco de los principios universales de respeto y debate correspondientes a los temas laborales, alineados a la misión y visión de la Universidad
9.- Revisar la normatividad universitaria como mediación para favorecer el desarrollo institucional y toma de decisiones de manera pronta y expedita, lo que implicaría la necesidad de nombrar formalmente un abogado por centro universitario y en el sistema de educación media superior, con un perfil jurídico expertos en derecho administrativo.
10.- Establecer la figura del Ombudsman Universitario en el que participen para su elección, representantes de la sociedad civil a través de organismos no gubernamentales.

Las ideas anteriores tienen la intención, en efecto, de generar el debate sobre los retos y expectativas de la Universidad de Guadalajara en transición hacia un nueva gestión rectoral.



martes, 22 de enero de 2013

XV CONGRESO MUNDIAL DE EDUCACIÓN COMPARADA

Nueva fecha final para el envío de ponencias
15 de febrero de 2013

NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS VOCES. PERSPECTIVAS COMPARADAS PARA LA EDUCACIÓN

La educación y los sistemas educativos están enmarcados en los nuevos tiempos que surgen en el mundo actual, inmerso en complejos procesos de transformación desde lo político, lo cultural, lo ideológico, lo religioso, lo social, lo económico, lo pedagógico. Esto lleva a la aparición permanente de nuevas voces que son expresiones –a veces en forma directa, a veces indirectamente- de esos nuevos tiempos.
Estas nuevas voces son generalmente diferentes: en la mayoría, son nuevas voces; en otras, voces ya conocidas con nuevas propuestas. Frente a esto se presenta una educación resistente a esos procesos. Muchas veces, afortunadamente y, en otras, lamentablemente.
Por su parte, los procesos de globalización intentan uniformar las voces y los pensamientos, con la utilización –a veces excesiva- de los nuevos medios y modalidades de comunicación.
Ya casi todos coinciden que el conocimiento y la educación serán los que definan el futuro de la humanidad, de los países y de sus pueblos. La educación y la investigación científico-tecnológica serán la base para el ansiado bienestar social o para la marginalidad. Los países y los pueblos que apuesten fuertemente a la ciencia, a la cultura y a la educación serán los actores principales del desarrollo mundial y del de cada uno de las regiones y países. La educación cobra, pues, una centralidad mucho mayor que en el pasado. Y esto ocurre en el marco de los nuevos tiempos y de las voces emergentes en cada región del mundo, en cada país y aún en el interior de éstos.
La educación comparada requiere, por lo tanto, constituirse en uno de los ámbitos principales para los necesarios debates sobre estos nuevos procesos, en su mayor parte desconocidos hasta la actualidad.
Esto exige nuevos desarrollos conceptuales, nuevas metodologías y nuevas modalidades para el pensamiento comparativo, que permita conocer, apreciar y evaluar las voces y pensamientos ya vigentes, así como los nuevos, los emergentes en diferentes regiones, países y culturas.
La educación comparada debe contribuir significativamente –desde lo académico, desde la investigación y la formación- a cooperar para orientar en el aquí y el para qué de la educación, en un mundo en transformación.
También debe ayudar a los gobiernos, a las gestiones educativas y a las sociedades en el análisis crítico de las mejores opciones políticas para el más justo desarrollo social y económico de los países. En particular, para atender satisfactoriamente las demandas de las regiones, de los sectores y de las personas –hasta ahora- injustamente marginadas de la educación.
Para ello, la Educación Comparada debe:
  • contemplar a la educación desde los primeros años de vida hasta el final de la misma,
  • atender a una Educación para Todos, desde la básica a la superior,
  • contemplar la formación y desarrollo profesional de los docentes,
  • considerar la diversidad social, cultural y física,
  • reflexionar sobre las concepciones curriculares que atiendan a esas exigencias y en especial  al qué y al para qué educar,
  • profundizar los estudios sobre el mejor y mas justo aprovechamiento de las nuevas tecnologías,
  • promover la renovación de los modelos de gestión que incluyan una planificación estratégica, el desarrollo de procesos de decisión concertados y una evaluación sistemática de las instituciones educativas, sus alumnos y sus docentes, en el marco del contexto cultural y social en que actúan.
La educación forma para el futuro por lo que es imprescindible una mirada prospectiva, basada en la historia, en el presente y en los desafíos de los nuevos tiempos y de las nuevas voces.


http://wccses2013.com.ar/website/

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los siete pecados capitales de la acreditación en la educación superior

Los siete pecados capitales de la acreditación en la educación superior

La acreditación como proceso para garantizar los estándares de calidad de los programas educativos en el sistema de educación superior, se encuentra en un franco debate sobre su pertinencia, utilidad y resultados a más de una década de su apuesta para formar profesionistas de acuerdo a la misión y visión de las universidades e instituciones de educación superior.
Sin embargo, poco se conoce de sus impactos, y se ha iniciado un cuestionamiento radical tanto al sistema de indicadores utilizados para valorar, con certeza, los impactos reales y de transformación de los servicios académicos integrales, como de las consecuencias positivas en los sectores público, privado y social y de los nuevos profesionistas egresados de programas reconocidos por su calidad.
En este contexto, se comparte el artículo publicado por  en Editorial el 28 noviembre por Radio Santiado AM 690, un acontecimiento que nos pone en alerta sobre los efectos perversos de la acreditación, lo que configura un escenario para repensar, de manera decidida, en los cambios urgentes o transformación del modelo de acreditación en la educación superior.  

sábado, 27 de octubre de 2012

Entrevista en radio y televisión sobre el Congreso Acreditación 2012

En el marco de la estrategia de medios que el COPAES, la ANPADEH y la Red de Académicos de Iberoamérica A.C. han desplegado para la difusión intensiva del Congreso Internacional "La Acreditación y Certificación de Programas e Instituciones de Educación Superior 2012" (www.ciac2012.com) que se llevará a cabo en la ciudad de Puerto Vallarta, Jalisco, México del 26 al 29 de noviembre del presente año, se han organizado algunos encuentros con los medios informativos impresos y electrónicos mediante una serie de entrevistas en radio y televisión, con el propósito de socializar las intenciones y las temáticas de dicho evento. La entrevista que se presenta fue realizada por Canal 44 y Red Radio de la Universidad de Guadalajara el día viernes 26 de octubre.
En este acto se trató de enfatizar que el evento no tiene la intención  únicamente de compartir resultados de manera acrítica. Se pretende debatir abiertamente sobre la pertinencia de la acreditación de programas educativos como estrategia para reconocer la calidad de las universidades y de la educación superior. Identificar sus resultados, las transformaciones al interior de las universidades, la pertinencia social de los egresados de programas educativos de calidad. Asimismo, se habló de la idea, por lo visto aceptada, de caminar rumbo a la acreditación internacional. A este respecto surgen importantes cuestionamientos, entre otros: ¿Qué transformaciones se han generado en las universidades e instituciones de educación superior a partir de los logros obtenidos con el reconocimiento de la calidad de sus programas educativos?  A partir de la implementación de esta política pública ¿Cuál ha sido el impacto en el desarrollo institucional? ¿Qué han aportado en materia de innovación, gestión y gobierno?
Los organismos de la sociedad civil que convocan a este Congreso reconocen la necesidad de vincular los procesos de acreditación con el cumplimiento de los  objetivos institucionales, lo que se traduce en el establecimiento de nuevos indicadores por parte de las agencias acreditadoras reconocidas por el COPAES, que permita valorar su participación e influencia en el entorno; en el mundo social y productivo..  Este es parte del debate sobre el tema...

viernes, 5 de octubre de 2012

Reflexiones de un académico obsesionado por una práctica académica alternativa

El presente escrito, nace de la ilusión de ver a una academia renovada y de abrazar a la universidad desde su ser. Probablemente se dirá que estas lineas se han escrito con el corazón, tal vez sí, probablemente con la luz que orienta una utopía que se sigue, que no se alcanza y que cada vez se está más lejos de ella. La realidad universitaria hace su parte, se vuelve enajenante, heterónoma, controladora. Es la realidad de lo que sucede en el interior de las universidades. Sí, no generalizo, pero se va fraguando una loza exageradamente pesada que ni siquiera se puede mover, mucho menos cambiar y que deja espacios cada vez más pequeños a través de los cuales con dificultad, ingresa la luz.
Reconozco que en este momento y espacio que me doy, sentimental, porqué no, es del científico, que se dobla y que en este instante no se lee ni se ve desde el paradigma del método científico. Sin embargo, es fundamental que se exprese. Espero producir un par de ideas provechosas durante este diálogo conmigo mismo. Algo más, son espacios de parsimonia que pueden generar creatividad... En fín, esta ha sido una breve o "extensa" introducción. Entremos en materia. 
Reflexiono sobre las prácticas académicas en la universidad pública y me queda claro que necesitamos renovar el tejido académico, repensar el ser universidad, ampliar y profundizar con imaginación nuestra relación con el entorno. Asimismo, considero que la pluralidad es un valor que hay que defender desde el hacer educación, en la congruencia entre lo que decimos como profesores e investigadores y lo que hacemos en las prácticas educativas con los estudiantes. Tenemos que aceptar que no somos el centro de la universidad, son los estudiantes, miembros de la sociedad que en el contexto actual, tienen retos y expectativas y se mueven en ambientes de incertidumbre, entre lo que desean hacer y lo que los sectores público, privado y social generarán como posibilidades para su involucramiento en el mundo del trabajo. Cada vez me queda claro que la innovación y cambio en la universidad se gesta desde las entrañas donde se construye y desarrolla la gestión directiva, como la mediación para generar posibilidades de desarrollo institucional. El dilema actual se ubica en reconocer y problematizar el estado de confort en el que nos hemos estacionado las y los académicos, en donde los privilegios construidos durante muchos años en la institución, representa la fortaleza, nuestro "campo vital" y el búnker donde los intentos de renovación  chocan en un mundo cada vez más impenetrable. Las conciencias están desestructuradas. Hay discurso. No hay práctica renovada. ¿Qué hacer? ¿Cómo trastocar la intimidad de las y los académicos para movilizarlos hacia nuevos escenarios anticipatorios, de una universidad pública que también exige y reclama transformación?
Más allá de los enfoques, principios, teorías que indudablemente fundamentan el quehacer del científico y le "hablan" a los problemas de investigación, necesitamos cuestionar el papel que hoy en día tenemos en la universidad e iniciar un proceso revolucionario con profundas implicaciones éticas y sociales. Sí, los valores, problematizar, intervenir, sensibilizar. Estas acciones y el deseo de cambio, no surge desde una lógica voluntarista, coercitiva o desde el poder vertical. Demanda  un replanteamiento del académico desde su propio proyecto de vida personal y profesional. La renovación como práctica social, exige, romper paradigmas, desde la confrontación entre y con los colegas. Desde la vivencia en la universidad, como insumo para el proceso de cuestionamiento radical. En efecto, estoy en lo alternativo, lo diferente, lo que nunca se ha hecho. Son los terrenos de la innovación. Asumidas como categorías, la intencionalidad, entonces para intervenir y transformar la práctica es la que se asume, se recrea, y se internaliza. Todo ello, nunca desde el individualismo, mucho menos del utilitarismo. Son acciones, colegiadas, colaborativas y comprometidas con la sociedad. No en abstracto. Son los sujetos con los que interactuamos todos los días. El reto es iniciar y para ello se requiere plantear nuevas visiones, nuevos retos, nuevos caminos para generar las primeras células que permitan configurar un nuevo tejido académico. El impacto, por supuesto, es el de participar en la formación de una nueva ciudadanía. La reflexión puede y debe continuar...

viernes, 14 de septiembre de 2012

Transformar la universidad para transformar la sociedad


En la presente introducción del libro "Transformar la universidad para transformar la sociedad" (2010) bajo la coordinación de René Ramírez, se contextualiza y plantean los caminos y los procesos de transformación de la universidad pública en Ecuador. En este inicio la argumentación del libro señala que "en 1999, justo el mismo año que Ecuador vivía una de las mayores crisis financieras y sociales del siglo, se inició la «huelga del milenio» de los estudiantes universitarios mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la cual se inauguró simbólicamente un ciclo de protestas estudiantiles a lo largo del mundo, que ya dura más de diez años. 
Luego del triunfo de los estudiantes universitarios en México para evitar el arancelamiento en la UNAM, se han producido varios incidentes similares en las universidades de América Latina: la ocupación de las universidades públicas en protesta por los recortes presupuestarios en Argentina; las movilizaciones contra el asesinato de alumnos en Colombia, y contra la privatización de la educación superior pública en Bolivia y 
Costa Rica; las movilizaciones exigiendo la extensión de la matrícula en El Salvador, o el pago de salarios justos a los profesores de universidades públicas en Perú y República Dominicana. 
Pero esta ola de movilizaciones universitarias no es solo una tendencia regional, sino que también se ha desplegado a nivel mundial, coincidiendo, en los últimos cinco años, con la mayor crisis del capitalismo global desde 1929-30. Entre otras manifestaciones notorias de esta ola, podemos considerar:
Otoño del 2005 en Italia, contra la reforma de la escuela y de la universidad Moratti y Zecchino-Berlinguer (aplicación Plan Bolonia); noviembre 2005-mayo 2006 en España contra el proceso de Bolonia; diciembre 2005 en Dinamarca contra la reforma que prohíbe los exámenes universitarios colectivos;  primavera del 2006, en Francia contra el CPE; en mayo en el 2006, en Grecia contra la ley de educación superior; en el último trimestre del 2007, con las protestas contra la Ley Pécresse de autonomía de las universidades en Francia, y con la continuidad de la lucha en defensa de la universidad pública y gratuita en Gre-René Ramírez. En el año académico 2008-9, la «onda anómala» del movimiento estudiantil italiano en el otoño del 2008; la «revuelta-señal» griega; las movilizaciones contra el proceso de Bolonia en el Estado español y las protestas iniciadas en enero del 2009 por profesores e investigadores universitarios […]. A esto hay que sumar la reciente huelga del 24 de septiembre del 2009 en la Universidad de California, ante el enorme recorte de la aportación estatal a la universidad (Sevilla, 2010: 145,163).
Por otra parte, en Ecuador, a partir del 8 de febrero de 2008, el Gobierno empieza públicamente a interpelar crítica y propositivamente a la universidad ecuatoriana, iniciando con esto un proceso de transformación inédito en el sector de la educación superior desde el retorno a la democracia en 1979.

Estos hechos, en apariencia inconexos, dan cuenta de una realidad. A nivel mundial, las protestas universitarias, si bien tenían como eje fundamental una crítica radical a la propia universidad, a la vez estaban cuestionando a la economía y la sociedad en su conjunto. Como se verá más adelante, esto sucedía principalmente porque la praxis universitaria es espejo de la praxis socioeconómica de un territorio. 
En Ecuador, ni después de la crisis de 1999 ni antes de la crisis mundial de 2009 ha existido un movimiento que permita afirmar que la universidad —como actor social en movimiento— haya sido crítica consigo misma y/o crítica con los problemas estructurales de la sociedad ecuatoriana.

 A nivel mundial, los movimientos estudiantiles han hecho un análisis de la crisis universitaria en el marco de la crisis más general del capitalismo moderno, análisis que no se ha dado en el país (ver Aronowitz, 2000; Sevilla, 2010). 
El proceso de transformación universitaria que se vive en Ecuador actualmente tiene que reflexionarse en una dimensión más amplia y no desarticulada de la crisis mundial y de los cambios que se viven en la región.



martes, 4 de septiembre de 2012

¿Cómo transformar 5000 escuelas?

Ben Levin (2010) describe el proceso de investigación - intervención que siguió la Provincia de Ontario en Canadá para iniciar un proceso de transformación de las escuela  para que los estudiantes adquirieran mayor capacidad educativa. En resumen, representa una estrategia a gran escala de mejora a partir del año 2004. Los procesos de reforma, por lo general se enfocan a cuestiones estructurales y gobernabilidad, dice Levin. En el caso de Ontario se enfatizó en los cambios de las prácticas en la escuela y en el aula. De manera simultanea, la estrategia incorporó acciones tendientes a generar apoyo público y compromiso de los maestros y de todo el personal de la escuela de manera positiva. Se trata de una experiencia con una visión amplia, liderazgo político y diálogo respetuoso en la búsqueda de mejora de los resultados en los estudiantes. Confianza de la ciudadanía y estabilidad educativa son, adicionalmente, factores determinantes en el éxito de la experiencia.
¿Es posible replicar esta estrategia en nuestras escuelas, reconociendo el contexto de nuestros ámbitos educativos? Aquí está el debate y pasemos a la construcción de proyectos con esta intencionalidad.

viernes, 24 de agosto de 2012

Reconstruir el tejido académico en las Escuelas Normales de México

Uno de los planteamientos fundamentales en la Reforma de las Escuelas Normales del país, es sin duda,   la transformación estructural de los espacios institucionales donde se forman los profesores de México. Esto implica movilizar las conciencias del personal académico con respecto a los nuevos retos, tendencias y perspectivas en la formación de los y las profesores. Esto implica además, trastocar y cambiar las prácticas educativas y de gestión. Transitar desde los espacios institucionales a la construcción de la sociedad del aprendizaje, con intensos principios éticos y sociales.
Por lo tanto, no es suficiente una reforma curricular si no se acompaña de un cambio organizacional integral de las escuelas normales y de sus actores.
Ver el siguiente enlace en donde aparece el artículo en la sección: "Habla el experto"

martes, 24 de julio de 2012

Tendencias de la Educación Superior en México: Una lectura desde la perspectiva de la complejidad. Por Enrique Luengo González


Por la importancia que revisten los tiempos actuales, es necesario que recuperemos a algunos de los autores mexicanos que han argumentado de manera brillante los lineamientos históricos y prospectivos que han configurado la situación actual de la educación superior en nuestro país. Se trata, de dibujar con claridad de manera conceptual y metodológica, los retos y las perspectivas de las universidades e instituciones de educación superior. No es cosa menor la necesidad de una transformación estructural de todo el sistema. De cuestionar de manera radical el mantenimiento de una oferta educativa protagonizada por las carreras liberales, de carácter disciplinar, para transitar de manera urgente, con el concurso de las comunidades educativas, de una oferta educativa con un planteamiento definitivo para diseñar licenciaturas de corte transdisciplinar, con fuertes vínculos y reconocimiento de las grandes necesidades nacionales. La responsabilidad social será una de las categorías de tipo transversal que pautarán el diseño curricular del presente.
Las reformas universitarias que vienen tendrán que plantear como lineamiento principal  el volver a creer en la educación, en la formación cognoscitiva dura, pero también en la necesidad de generar capacidades en los  sujetos, para toda la vida.

jueves, 24 de mayo de 2012

"YO Soy 132"

Tras el gran liderazgo y ejercicio pacifico de la libertad de expresión de ALUMNOS de la Universidad Iberoamericana y sus 131 que mostraron su rostro a todo Mexico y alzaron su voz, hoy todos nos convertimos en el Alumno 132!
 Sigue en Twitter a los 131 de la Ibero @MasDe131 #YoSoy132 es un foro de expresión libre y abierto cuyo objeto es concentrar todas las voces y rostros que exigimos un Mexico mejor!
 No podemos permitir que se minimice y pierda en la Red la iniciativa de muchos en sumarnos a este movimiento 100% Ciudadano. Por esta razón es que decidimos un grupo de jóvenes crear esta comunidad en la que Juntos podremos unir nuestras voces y darle la fuerza a este movimiento de quienes somos el presente y futuro de nuestro país.
 Esta plataforma 100% independiente y sin ningún tipo de preferencia partidista nos permitirá alzar la voz y exigir a sea quien sea nuestro futuro Presidente/a, Diputados y Senadores de todos los partidos políticos los cambios que merece nuestro país, y exigimos Todos!
 La unica regla es mantener nuestras exigencias y demandas objetivas, sin agresiones, absolutamente pacificas.
 Evitemos los riesgos de ser diliudos por los Bots en Twitter, denunciados de Spam o Infracciones en YouTube, o poner en riesgo nuestros perfiles personales de Facebook. Desde esta plataforma de YoSoy132.mx podremos concentrar nuestras propuestas, ideas y reclamos para que sean vistos y escuchados por Todos.
 Unete, 
Invita a Todos tus Amigos,
 Sube tu video, partiipa en los 
Foros, Escribe en el 
Blog, y comparte desde aquí a Twitter y Facebook el mensaje de todos los jóvenes de Mexico!
 El poder esta en nuestras manos, no perdamos la oportunidad de hacer y cambiar la historia de nuestro país! http://yosoy132.mx/

miércoles, 23 de mayo de 2012

Las implicaciones sociales de la declaración de un perfil del egresado

La declaración general del perfil del egresado de un programa de licenciatura, representa la expresión concreta del compromiso social y educativo que una institución hace, de manera explícita, con la sociedad y, en específico, con los alumnos que pretenden formarse en un ámbito científico y profesional. Explica, además, el tipo de profesional, los conocimientos, habilidades, actitudes y valores que se formalizarán en los diferentes espacios educativos y en los diversos ambientes de aprendizaje, que se generen a partir de las intencionalidades de cada una de los proyectos socioeducativos curriculares, así como de las acciones que los propios alumnos propicien y desarrollen en el marco de las condiciones de autonomía y autogestión para generar conocimiento nuevo, en un trayecto de tiempo específico. En este sentido, cobra relevancia el modelo educativo de la institución, puesto que describe el marco filosófico y pedagógico en el que se fundamenta el curriculum universitario y por lo tanto, los programas educativos. Representa la propuesta, que para el caso de la universidad, asume como criterios fundamentales, los valores de la educación pública mexicana. Educar para la libertad, la democracia, la solidaridad, los derechos humanos, la paz, la equidad, justicia y parala responsabilidad social, son algunos de los valores para ser profesional. Un actor social, con capacidades cognoscitivas para la comprensión de las implicaciones científicas de su profesión; de internalizar como parte de su quehacer cotidiano, la práctica permanente de aprender a aprender, de actualizarse como forma de vida, en la búsqueda de su vigencia y corresponsabilidad con su comunidad, con la sociedad mexicana. Ya sea en el contexto de un diseño, actualización o reestructuración curricular, las capacidades específicas que se expresan en un perfil del egresado, responden a la pregunta básica: ¿Cuáles son los contenidos de aprendizaje fundamentales que todo egresado debe saber, para saber hacer y saber convivir? Esta interrogante invita a la precisión de ámbitos y dominios en donde los egresados ejercerán su práctica profesional. Se trata de imaginar los escenarios de actuación, no nada más los que establece o ha delineado el mundo del trabajo o el mercado laboral, sino también, lo que se esperaría de un egresado y profesional que no se forma exclusivamente para la adaptación sino para la anticipación. En los ámbitos de realización se ubican las tareas y los problemas que afrontará el egresado. Dada la complejidad y dinamismo de la realidad, las universidades públicas deben formar sujetos con capacidades fundamentales para problematizar, para emitir cuestionamientos provechosos al mundo cotidiano de su práctica profesional, formar para la incertidumbre, para la construcción de proyectos y para una actuación profesional con profundas implicaciones éticas y sociales. La formación que las universidades deben promover como capacidades específicas en los egresados, se pueden ubicar, entre otros, en los siguientes lineamientos: Los egresados: 1.- Conocen la lógica conceptual y metodológica de su campo de formación científica y profesional 2.- Reconocen y configuran su propio proceso de autoaprendizaje, a partir de las categorías cognoscitivas básicas de su profesión y de su articulación, vinculación y comunicación con otras profesiones 3.- Revisan y socializan de manera colegiada los principios éticos y sociales de su profesión en la línea de reconfigurar de manera permanente su actuación y concienciación, al participar y compartir sus saberes en ámbitos y con actores en condiciones de vulnerabilidad, al poner al servicio sus propios saberes, en el contexto de las grandes necesidades nacionales. 4.- Construyen, coordinan y dan seguimiento a proyectos productivos en las diferentes organizaciones sociales, privadas y públicas de manera incluyente, transparente y reconociendo a la evaluación como una mediación fundamental para la toma de decisiones, por lo que participan en el diseño de nuevas políticas para el desarrollo individual, colectivo e institucional. 5.- Promueven y se organizan en redes de profesionales por áreas de interés, proyectos temáticos y utilizan para tal fin los diversos formatos comunicacionales, derivados de las tecnologías de la información, que les permite sistematizar las experiencias, sistematizarlas y difundirlas desde una perspectiva nacional e internacional El perfil del egresado y las capacidades específicas son declaraciones, dominios y ámbitos en permanente reconsideración, que exige de las universidades, los académicos y las organizaciones colegiadas de los egresados, un permanente cuestionamiento a la pertinencia de las profesiones a la luz de sus resultados en la solución de los problemas sociales y las oportunidades que se presentan en los diferentes campos laborales. Esto implica una tarea concreta, desde los propios programas educativos de licenciatura, mediante el diseño de autoestudios sobre los procesos de formación universitaria, que alimenten y fortalezcan el curriculum universitario y las prácticas educativas de los académicos y por lo tanto la posibilidad de repensar el quehacer de la universidad.

lunes, 2 de abril de 2012

La Universidad Autónoma de Nuevo León y el Proyecto: Cambiar México con Participación Social

Editorial
La inmensa mayoría de los mexicanos quisiéramos un México diferente. Reconocemos que la transición a la democracia no ha generado buenos resultados: educación deficiente, crecimiento económico insuficiente con alto desempleo y baja competitividad, la pobreza y desigualdad se han incrementado, y el gobierno no cumple con su responsabilidad de garantizar seguridad. Pese a los promocionales oficiales, esta imagen de deterioro y descomposición se proyecta internacionalmente con la veracidad que le corresponde.

Cambiar México es responsabilidad de nuestra generación. Resulta fundamental reconocer que la estrategia de cambio, aunque es integral por la magnitud general del deterioro, ha de ser estratégica en su instrumentación. En este contexto, identificar en la política disfuncional –inmersa en la corrupción y la impunidad– el obstáculo fundamental para que la economía sea competitiva, la sociedad logre mayor igualdad y el Estado de Derecho sea respetado en un ámbito de seguridad institucional, es definir por donde iniciar el cambio.

Con instituciones políticas desacreditadas, la renovación institucional solamente ha de provenir de la participación social y la acción ciudadana. Al margen del desencanto que ocasiona la actual contienda electoral y el espectáculo lamentable de la "democracia interna" de los partidos políticos en la selección de sus candidatos, todavía queda la sociedad como esperanza de renovación. La esperanza deja de ser ilusión cuando se fundamenta en cambios de actitud en el presente, y convierte la conciencia ciudadana en acción colectiva comprometida para construir desde la política, el cambio inaplazable que requiere México.